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Día de los Muertos
nov 2008
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1. Noche de los muertos
2. El día del huracán
3. Mi próximo movimiento
4. Día de los muertos
5. Rey del terror
6. El último sereno
7. La celebración del fuego
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adquirilo en Mar del Plata, escribiendo a
discos@pistilorecords.com.ar
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fuente: Global-art (www.global-art.com)
No solo Grant Morrison, los mayas y Terence
McKenna creen que el mundo se acabará en diciembre de 2012, El
Mató también. Y con esa fecha en mente han concluido la trilogía de
EPs que iniciaron allá lejos y hace tiempo, en 2005, con "Navidad de
Reserva", y que está bien que se haya atrasado un año más, porque así
esta más cerca del final.
Es un disco extraño de El Mató, y se nota que el tiempo que se
tomaron grabándolo impactó en la forma final. Es un disco más texturado,
con mucho más teclado, con canciones más largas. El primer tema dura 8
minutos y marca la escena: comienza como un tema lento, como un
escenario post-apocalíptico, con baterías cansadas, guitarras acopladas
y Santiago Motorizado arrastrándose por cada palabra. Eso, hasta
la mitad del tema, cuando de golpe todo se acelera, aparece un teclado
veloz como avispa y la batería adquiere cierto tono motorik, las
guitarras se transforman en lenguas de fuego y todo estalla en lo que
parece la banda de sonido de una camioneta huyendo de una pandilla de
zombies.
Esa es la combinación que existe en este último disco de El Mató.
Por un lado, una sensación de tristeza, de melancolía palpable, de dejar
atrás un mundo y un período. Por otro lado, una sensación de que lo que
viene es mejor, de que en realidad no es el FIN del mundo, sino un
cambio, una catástrofe que después nos dejará parados en la playa, quizá
mas sabios, quizá no, pero al menos liberados. En Rey del Terror,
una hermosa canción de amor en forma de ansiedad apocalíptica, cantan
“No tengas miedo nena / es hora del nuevo despertar”, y uno recuerda que
El Mató siempre fue una banda optimista y que no podían
traicionar su estampa aunque canten sobre el holocausto.
Además, es notable que puedan seguir produciendo hits (unos hits a lo
El Mató, de mercado de pulgas, ruidosos y despojados, pero
memorables) como Mi Próximo Movimiento, donde el estribillo es,
simplemente, “Ahora estoy arriba de mi casa con un rifle”. Logran
hacerlo sonar como un himno, como algo digno de ser cantado por un
montón de borrachos haciendo pogo (y borrachos haciendo pogo con rifles
es una imagen bastante aterradora). Quizá en el 2012 podamos subirnos a
nuestras casas para ahuyentar a las masas que se quedaron sin agua y
alimento y vienen a atacar nuestro bunker secreto murmurando su
estribillo mientras cargamos nuestro fusil. O, también, El Último
Sereno, en donde cantan “Quiero caminar / mas allá del hoyo oscuro /
y quiero sentir temor”, una canción que parece hablar del pánico y la
inseguridad detrás de todas nuestras fachadas, pero que es
insoportablemente pegadiza y que parece enfrentarse a ello porque
necesita saber de que se trata para poder continuar.
En primeras escuchas parece sonar como más de lo mismo de El Mató,
pero no dejen que eso los engañe, luego se revela como un LP mucho más
sofisticado, con cambios notorios que no solo tienen que ver con la
introducción del teclado sino también con el uso más prominente de la
guitarra acústica, que confiere en ciertos momentos una sensación de
tristeza infinita, como el viento soplando sobre un campo repleto de
guitarras eléctricas destrozadas. Es un avance hacia un sonido más
complejo, con más capas, alejado del espartano instrumental de antaño.
"En el Diciembre final / será un nuevo amanecer / para la galaxia”
cantan en el último tema, y en esa frase, en su combinación de
esperanza, muerte (y resurrección) y escatología sideral puede
encontrarse lo que hace a este último disco de El Mató tan emocionante.

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